Fuera de forma

Los músculos se contraen, parecen flores achicharradas por una garra de oso. A la cuerda de saltar le salieron hormigas. El gimnasio se quedó solo.

Una cena para dos no incluye propina compartida. Correr un maratón equivale a devorarte un pez globo sin caer envenenado. Luego, ella suelta un “no te quiero”.

Los ejercicios de la página 64 quedaron inconclusos. La asíntota jamás encontró un límite y por ello la pelota de jonron jamás volvió de la luna. Las astillas del bate se enterraron en su corazón después de fallar 3 veces en la caja de cheques y balances.

No más. Esto no es 2003, cuando el Milán dominaba la Champions y en quinto prohibieron fumar en la escuela. No hay sustitutos que cubran jornada laboral si en tu escritorio no te incluyen la tabla de Fibonacci y un disco de Café Tacuba. Una economía a prueba de deshielo te cobra los funerales a meses sin intereses.

I’m back. Eso es lo más importante. Lo demás son anécdotas, estúpidas pero también imprescindibles. Dejar de escribir es como irse de pinta o casarse. Te prometen un viaje todo pagado, pero al otro día no te dan whisky con un desayuno continental.

La Campaña Publicitaria (clase de Historia)

El día de hoy los alumnos han traído al siglo XXI los inventos que revolucionaron al mundo en la Belle Epoque. ¿Cómo vender un telégrafo con un toque de picardía y oportunismo?

Hasta ahora, la unidad I del programa pone énfasis en resaltar los cambios tecnológicos que experimentaron las sociedades europeas por el crecimiento exponencial de la electricidad y el petróleo. De la mano de la industrialización, la vida urbana se fue configurando a un ritmo frenético.

El objetivo de esta actividad es poner el foco en el marketing como un medio de difusión masiva con el objetivo de captar un público cautivo. La historicidad señala que los simbolismos decimonónicos de progreso, avance científico y tecnología estaban enmarcados en una era de prosperidad como fin último, tal como lo pensaba el Positivismo.

La cultura del consumo y el entretenimiento pone en la mesa de discusión dos aspectos a contrastar: neurosis vs comodidad. ¿Realmente la vida urbana nos trae los beneficios materiales que el capitalismo pregona? ¿Estamos acaso entrando a una nueva era de la incomunicación tal como Eco sugiere? La respuesta se puede ver a través de la creatividad de los chicos, una impronta energética que desconfigura cualquier frontera y nos presenta su visión de la “victoria material”.

Parranda solar… (ficción)

Al cuarto para los doce se levantó el sol con resaca. Angustiado, y para no quedar en ridículo, se fue al pico de una montaña con el fin de cumplir su rutina de aerobics.

Ese día anduve candil de la cuadra, obscuridad en el banco. Ni un solo peso me quedaba en la cuenta. Tuve que hipotecar 16 anocheceres y cenar puro licuado de plátano para pagarle al porvenir con intereses. Hasta vendí mis fichas de Alf a Milhouse.

Por la tarde, ya que no había luz hubo muchos robos a tiendas de autoservicio. Me resistí a la tentación, mientras al calor de las velas trataba de resolver un polinomio cuadrado que nunca pude desarrollar del Baldor. <<A la mierda, esto no es para mí>>. Fui a la oficina de gobierno a tramitar mi Licencia de Insomnio. Me exigieron como requisitos; desfajar la colcha de la cama y acuchillar a las almohadas dormidas.

Hacia las 9 de la noche al astro mirrey se le ocurrió asistir a una junta de Alcohólicos Anónimos. Nadie quería confesar sus pecados. Plutón, que siempre llegaba tarde a las fiestas y por eso no bebía, sugirió una dinámica de grupo. <<Cuando les entren ganas de abrir una botella, den una vuelta sobre su propio eje y así sentirán que se bebieron todo el vino de consagrar>>. El gordo amarillo hizo una prueba. No funcionó. Como siempre usaba lentes obscuros, igual que Luismi, hizo el amor con la luna y su idilio se extendió por 20 días a puro eclipse.

Durante aquella Edad Media “reloaded” aprendí a cantar ópera con los búhos del bosque. También me volví adicto a los huevos benedictinos y tomé el empleo de barman en la pulquería de la esquina de mi casa. La gente me contaba sus historias sobre fantasmas que se hartaban de tanto murmullo de los vivos y se terminaban mudando a Alaska, de zorros que se hacían amigos de las ovejas, del incremento al 3000% en la matrícula para ingresar a estudios con especialidad suicida en corredor de bolsa, chofer de Batman e imitador de Hemingway, en fin. De lo único que estaba seguro era de que no quería volver a la claridad. La noche se había convertido en mi amante.

Todo por servir se acaba. Una vez que regresaba al hogar en el autobus 77, me topé con el sol. Ahí estaba, muy tranquilito y quitado de la pena, con la cabeza oculta en su gabardina. No quería ser reconocido. Le dije lo más troll posible en Twitter:

—Oye, yo te conozco. Estoy acá al lado. Venimos en el mismo transporte, mi compa.

Al bastardo se le ocurrió enrojecer de la pena. El conductor se estrelló contra un cometa distraído que venía cantando unas rancheras de Vicente Fernández. Obvio. Nos enterraron a plena luz del día y sin permitirnos bloqueador en los ataúdes de bronceado ¡Qué desperdicio! Si toma no maneje, no cante… y no deslumbre.

Cerdo capitalista

El día de hoy mis alumnos han hecho su primer producto manufacturado. En clase hemos aprendido el principio de libre mercado y el paso de producción artesanal a industrial según la metáfora del alfiler de Adam Smith.

Los resultados están a la vista. Ya han vendido sus primeras unidades al exterior. Además, se ha comprendido de forma cabal el significado de valor de uso y valor de cambio. También han asimilado la división del trabajo; puesto que un proceso es más eficiente si un miembro del taller se especializa en una sola función, en vez de abarcar todo el proceso.

Si la Revolución Industrial requiere de una comprensión que abarque temporalidad y espacio, es mucho mejor dejar que la retroalimentación dialéctica produzca el estudio del hecho, en vez de dictar teoría que no tiene una forma definida. Si la construcción de narraciones históricas aterriza su función en alimentar diferentes testigos y componentes, entonces podemos ser capaces de construir nuestras propias fuentes primarias desde el presente, tal como soñó Croce o Collingwood.

La enseñanza de la Historia Universal no debe ser aburrida. En vez de repetir fechas y datos aislados, la recreación de procesos encarnando el devenir a la vida real puede traer mayores resultados que una simple cátedra. Los contenidos temáticos se conectan con las habilidades cognitivas y se da prioridad a la resolución de problemas. ¿Y tú cómo enseñas tu materia?

¿Camila anda suelta o de gira? (ficción)

Nadie sabe a donde pudo haber ido. Lo último que supimos de ella fue un pastel a medio comer sobre la ventana y el plato de croquetas vacío. Hambre no ha de tener, pero frío seguro sí. Es vulnerable. Tememos lo peor.

El año pasado se peleó fuerte con Matilda. Las dos querían pasar el tiempo con el mismo juguete. No había forma de que lo usaran por turnos. Una vez, Camila arrastró sus patas traseras mientras la otra dormía. Babeó de contenta cuando el chillido invadió toda la casa. Su rival apretó la quijada para no romper en llanto.

Tiempo después se unió Romeo. Un callejero rompecorazones que trató de conquistar a Matilda con un baile estilo Elvis Jagger Abdul Jabbar. No funcionó. Camila, en cambio, lo llevó al Corona Capital y se divirtieron a lo grande. Me dio mucho gusto por los dos, pues ambos son bastante solitarios. De vez en cuando es bueno salir con amigos. Cuando Matilda se dio cuenta que Camila y Romeo salían empezó a jugar al gato y al ratón. Le hablaba a él por cualquier pretexto. Hasta insistió en acompañarlo al clásico en la cancha del Atlético San Gato.

Como se esperaba, Camila no se dejó y se unió al mal tercio. Anduvieron los 3 asaltando camiones de Marinela repletos de pastelitos cremosos, además de que hurgaron la basura del vecino. Al caer la noche, Matilda le plantó un beso a Romeo. De muy mal gusto. Le dejó embarrado un fideo en el cachete. ¡Puaj! Regusto a cigarro. <<Mejor me voy a dormir, dijo el galán>> Camila le preparó un licuado de menta y tortillas para quitarle el sabor de boca. Además le prestó su frazada favorita. Eso hizo enojar más a Matilda, que siguió y siguió insistiendo para separar a los dos amigos. Ninguna táctica funcionó.

Hasta que pasó lo inevitable. Un día que Romeo estaba pastando en el jardín para limpiarse el estómago, Matilda hizo volar un pájaro de plástico falso para que su compañero lo cazase. Grave error. Las alas se le quedaron incrustadas en el cuello y por la noche murió. Eso puso muy triste a Camila. Ya no tendría con quien comer flores de jacaranda en plena primavera, ni rascar hoyos para esconder tesoros. Su ánimo se fue apagando. Cada vez que el canario del vecino se ponía a cantar, alzaba su hocico para oler la madera de la chimenea quemándose por cada ladrido ahogado. A Romeo le gustaba mucho quedarse viendo el fuego como si se tratara de un adolescente frente al televisor.

Quizá fue a buscarlo río abajo. En la otra orilla habita una fauna variopinta que toca Smoke on the Water hasta el cansancio. Ahí podría estar Romeo. Rockeando hasta las orejas. O quizá tocando la armónica al ritmo de BlackBird. Era un perro hippie. Él siempre dijo que le habría gustado morirse al lado de una parvada, como si estuviera en un concierto. Volviendo a nacer.

Vita nuova (ficción)

MacBook Pro Divine

Poco después de dar fin a su magna obra, Dante sale de copas a un bar. Como todo fanático furibundo de la Fiorentina, se besa el relicario que le regaló Batistuta y pide un bistec más grasiento que el cabello de Rubens.

De repente recuerda a Beatrice Portinari. Se dijeron tantas cosas. Que a ella no le gustaba esperarlo en el Ponte Vecchio después de salir de farra, que a él le sacaba de quicio verla ganar más dinero contrabandeando sus novelas no vendidas. Pero principalmente la distancia. Esa acabó con todo. Valía mas una “divina” casa en Ibiza, que una “comedia” de enredos.

Así que, no hay mucho dinero que digamos. Para pagar la renta, Dante tiene que ir a diario a la Galleria degli Uffizi para hacer un ready-made del Renacimiento. Se desnuda frente al Nacimiento de Venus y grita: <<¿Alguien cuenta una lavadora automática para quitarle la mierda a mis poemas? A cambio presto la vaporera>> Lo terminan confundiendo con un un vendedor callejero y llaman a seguridad.

Por las noches vuelve exhausto. Se echa al sofa desvencijado y toma una cerveza mientras ve Netflix. Pero no aguanta mucho porque las temporadas de invierno solo pasan repeticiones de Berlusconi sacándose los mocos. Ahora que lo piensa mejor, debería haber un décimo circulo del infierno. Ahí podrían convivir sin ningún problema Tony el Gordo, Rocky Balboa y la pizza sin anchoas. La gente es muy idiota porque da respuesta a preguntas que nadie formuló. No. No se puede solicitar que Marlon Brando bendiga a tu banda de motociclistas. Eso era una película: La vida es fea.

Total, que para ya no hacer el cuento largo, Dante se encuentra en una delicada decisión. Debe decidir si estafar a Virgilio con un billete de 3 euros o celebrar su despedida de soltero en la torre inclinada de Pisa. Las dos son atrayentes. Sin embargo, los únicos amigos del toscano son ficticios. Será mejor terminar esta charada de una vez. <<Virgilio, ¿aceptas Visa o Master Card? Se me acabó el efectivo. O mejor transferencia electrónica. Después no me vayas a decir que no hay cajeros en el Paraíso. Ahí son bien corruptos. Te ofrecen créditos hipotecarios sólo en el primer círculo. No es divertido. Los no bautizados tienen prestaciones laborales y pecan los que les viene en gana>>. Mejor se va a la casa de Bridget Jones por gelato.

Suficiente por hoy. Dante cobra por hora y eso sale caro. Hasta aquí hemos llegado. Registramos todas las habitaciones. Nadie pidió Room Service. ¡Un momento! Alguien se largó sin pagar la cuenta. No ha sido el poeta de la Vita Nuova. Fue su gemelo malvado. Él puso en su Twitter que en el Purgatorio no sirven alcohol en el bar del hotel, sino pura decepción destilada.

McCartney apesta

Tocaba el bajo.

Suplantó al verdadero McCartney (XD).

Tiene una canción que se llama Tío Alberto.

Los Wings parecían más un grupo de iglesia episcopal.

No se sabe las letras de sus propias composiciones.

Quiso demeritar a Harrison.

Él fue el verdadero rompegrupos, no Yoko.

Prefiere al Everton más que al Liverpool (WTF)

Ob-la-di-Ob-la-da, ¿qué demonios eso?

Nadie le pondría Martha a su perro.
Quiso pasar como suyas las letras de Los Borbotones (Esto no es cierto, pero hay que echarle más leña al fuego.)

¿Algo más? 🙂