Sobre las ramas se extiende el caracol desvelado. No tiene ganas de hablar con nadie. Por la madrugada bebió licores y se enemistó con una lombriz.

Todo comenzó por un malentendido. El caracol tejía una plafón de hoja para admirar los atardeceres. La lombriz pensó que se quería robar su señal de cable.

El pleito se extendió por todo el árbol. Un gato adinerado le reclamó a una cigüeña la tardanza por entregarle tarde su pizza. Ardillas desesperadas se quedaron atrapadas de la cola en la banda elíptica del gimnasio.

Llega el águila para aplacar el temporal. Nadie quiere hablar. Se sienten ofendidos. Inspecciona la situación para llegar a un acuerdo de paz. Convenido. Caracol se compromete a dar transmisiones gratuitas de HBO con sus antenas. La lombriz jura que ya no espiará a la mujer de su vecino mientras se ducha.

Las campanas se la iglesia rebotan. Son los frutos del capulin que entregan su dulzor al piso. Es una lluvia de alegría. En la cena del solsticio de verano se brinda por el placer de la unión. Lombriz, que ha bebido mucho Merlot, sube al paflón y se pone a dar de balazos. Está poseído por el demonio. Caracol reacciona y la TV de plasma de 70 pulgadas se rompe al instante. Esto es la guerra, cabrones.

Tendidos panza pa arriba en el tronco reposan los alegres compadres. Caracol y lombriz. Se dan un abrazo fraterno. No pelearán más. Pero lombriz no resiste y vuelve al ataque. —Tu esposa ya no lleva su caparazón de casada. ¿La dejas andar conmigo?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s