Roadside motel neon sign in Oregon

Sostiene el rosario con la mano izquierda. Murmura una plegaria que le enseñaron de niño. Hasta ahora no había tenido dudas de su fe. Lo que siempre había sabido es que Dios castiga a los impíos y premia a los justos. Esta vez no puede ser diferente. Su enemigo se desangra en la cama.

Lo ha sorprendido cuando se bañaba. Estuvo dos semanas tomándole el pulso. Cinco minutos. Agua ni muy caliente ni muy fría. Primero unos segundos para toquetearse el cuerpo, luego un mini concierto a capela de Bon Jovi. Justo cuando se estiraba para alcanzar el champú le ha tirado a la rodilla. Dicen que ahí duele muy cabrón. Había que bajarle los humos. Ni que fuera Terminator.

<<Hijo de puta>> ha gritado el Mr. Universo herido. Se oyen ruidos en las habitaciones contiguas. Las parejas han tenido que suspender el coito para salvar la vida. El vengador se quita el pasamontañas. No se esconde. Quiere que su verdugo sepa quién lo va a despedir de este mundo. Segundos de silencio. Tal vez incluso hasta de complicidad. Hay un pequeño momento entre asesino y asesinado donde se paga con un beso a la muerte. Los dos aceptan las reglas del juego. Hasta podría decirse que se trata de un matrimonio sagrado.

<<No te toques, quédate así. Sin camisa>> La experiencia en estos casos dice que no se puede despegar la mirada. Puede que haya un machete escondido en las sábanas o una ametralladora en el cajón del buró. Antes de asestar el tiro de gracia es preciso saber una cosa. Es una obsesión que no deja dormir por las noches. Tiene que haber algún motivo por el cual uno pierde la cabeza y decide saltarse las reglas.

<<¿Por qué la mataste? ¿Por qué carajos tenías que ser tan mierda?>> Suenan las sirenas. Se oyen como a 4 o 5 cuadras. El motor del auto está prendido. Si sale por la salida trasera del motel estará en el aeropuerto en 20 minutos. La impaciencia lo está matando. Pensar que se encuentra en la misma habitación donde ella sufrió su calvario. Es una tortura innecesaria. Bang. Suena otro balazo. Justo en las partes bajas. Por escasos segundos que le quedan de vida su enemigo quedará estéril. Pero la duda sigue flotando en el ambiente. ¿Cuánto más resistirá la ignominia?

<<Porque juró ante Dios que me engañó contigo. La punzada le atraviesa el corazón. Lo que había comenzado con un inocente escarceo devino en una aventura suicida. Si fue por los mensajes en el teléfono o los recados escondidos en los libros, ya de poco importa saber dónde se descuidaron. “No ambicionarás a la mujer de tu prójimo”. El vengador recuerda cuando el padre Ramírez le recordó ese mandamiento en su primera comunión. Qué lejanos días de verano.

Bang. El balazo final en la sien. Se sienta en el filo de la cama. En ese mismo lecho donde disfrutó los placeres culposos de la dicha. Comienza con el primer misterio. Calcula que cuando llegue la policía habrá empezado con el segundo. No importa nada. Podrá pasar cien o mil años en la cárcel. Le ha salido el tiro por la culata. Por dentro estará preso para toda la eternidad.

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